
El paladar, el olfato, la vista están vírgenes aun...
Tu compañía silenciosa produce una experiencia dulce...
Disfrutando de la magia al saberse junto al complemento adecuado...
Es agradable desayunar contigo.
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Churros con Chocolate
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El Vino
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Mi recomendación:
Bodegas Emilio Moro. Cosecha 2000. Finca Resalso.D.O. Ribera del Duero. 13’5º.
Procedente de cepas de tinto fino de 5 a 12 años, 20 días de maceración.
4 meses de crianza en barrica francesa.
Embotellado sin filtrar, ni estabilizar.
Color intenso rojo granate con ribetes azulados.
Aromas a frutas verdes y notas lácteas con fugaces toques a madera vieja,tanino brillante.
Un vino en espléndido estado de consumo.
Oye!
Quiero la estrella de eterno fulgor,
quiero la copa más fina de cristal,
para brindarte la noche de mi amor.

Mi recomendación:
Bodegas Emilio Moro. Cosecha 2000. Finca Resalso.D.O. Ribera del Duero. 13’5º.
Procedente de cepas de tinto fino de 5 a 12 años, 20 días de maceración.
4 meses de crianza en barrica francesa.
Embotellado sin filtrar, ni estabilizar.
Color intenso rojo granate con ribetes azulados.
Aromas a frutas verdes y notas lácteas con fugaces toques a madera vieja,tanino brillante.
Un vino en espléndido estado de consumo.
Oye!
Quiero la estrella de eterno fulgor,
quiero la copa más fina de cristal,
para brindarte la noche de mi amor.
Un toque de canela
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La cocina de Estambul se caracteriza por el abundante uso de especias, ello se debe a que hace mucho tiempo Estambul fue una cosmópolis.
De todo el mundo abandonaban sus países de origen y viajaban a Estambul para comenzar una nueva vida.
Para no olvidar la tierra de donde procedían, estos inmigrantes solían 'incorporar' cuentos tradicionales de sus países a sus recetas culinarias.
Todo lo que llevaban en sus maletas era una pizca de pimienta, un poco de orégano y unas hebras de azafrán.
No obstante, a medida que fueron logrando asentarse, algo comenzó a pasar de nuevo y tuvieron que emprender su viaje una vez más…
Una delicia de película.

De todo el mundo abandonaban sus países de origen y viajaban a Estambul para comenzar una nueva vida.
Para no olvidar la tierra de donde procedían, estos inmigrantes solían 'incorporar' cuentos tradicionales de sus países a sus recetas culinarias.
Todo lo que llevaban en sus maletas era una pizca de pimienta, un poco de orégano y unas hebras de azafrán.
No obstante, a medida que fueron logrando asentarse, algo comenzó a pasar de nuevo y tuvieron que emprender su viaje una vez más…
Una delicia de película.



