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El Rombo


El Rombo es un signo dinámico y alude a la comunicación de lo superior con lo inferior. El Símbolo es como la cerradura de la puerta que nadie puede abrir, sino es con la llave que le corresponde exactamente. Todos los símbolos se refieren a una realidad física, pero escondida, a la que todos nos podemos aproximar por la fe y que luego se puede experimentar mediante una revelación de Dios.

Redondo







Redondo
Como un círculo en una espiral
Como una rueda dentro de otra rueda, sin principio ni fin,
Como una rueda que gira
con imágenes sucediéndose
Como el círculo que encuentres
en los molinos de viento de tu mente

La esfera

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Símbolo de la totalidad, esfera equivale a infi­nito (lo único uno) e igual a sí mismo, con los atributos de homogeneidad , unicidad y perfección.


When you see the waves…go where the goats go…

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“Cuando veas la espiral …ve allí donde las cabras van…”


El Antahkarana

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El Antahkarana es un símbolo antiquísimo de Sanación y Meditación que ha sido usado en el Tíbet y la China durante miles de años. Este símbolo tiene un poder energético muy grande; ya que simplemente por estar en su presencia crea un efecto positivo sobre los chakras y el aura, realizando sanación.

La meditación con este símbolo mirando constantemente al centro del mismo produce un cambio positivo energético.

Este símbolo es multidimensional. Desde un punto de vista, tiene 2 dimensiones, como una espiral. Pero también “salta” a una tercera dimensión al dar la apariencia de un cubo. El cambio de 2 a 3 dimensiones continúa hacia otras dimensiones superiores invisibles.


Los Símbolos


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La Ascensión:

¡Dos alas!... ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido.
Desde aquí veo el mar, tan azul, tan dormido,
que si no fuera un mar, ¡Bien sería otro cielo!...

Cumbres, divinas cumbres, excelsos miradores...
¡Que pequeños los hombres! No llegan los rumores
de allá abajo, del cieno; ni el grito horripilante
con que aúlla el deseo, ni el clamor desbordante
de las malas pasiones... Lo rastrero no sube:
ésta cumbre es el reino del pájaro y la nube...

Va llegando la noche. Ya no se mira el mar.
Y que asco y que tristeza comenzar a bajar...

¡Quién tuviera dos alas, dos alas para un vuelo!
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido,
con el loco deseo de haberlas extendido
¡Sobre aquél mar dormido que parecía un cielo!

Un río entre verdores se pierde a mis espaldas,
como un hilo de plata que enhebrara esmeraldas...

Alfredo Espino 1900-1928