Te tensas, te estiras como la cuerda en el arco a tu espalda balbuceo palabras obscenas que se deslizan en tu interior disparando la cuerda hacia las ansias de atrapar una isla en el aire.
Sin labios ni lengua asciendes lamiendo las cavernas desgajando esquirlas de placer con un golpe certero.
6:11 Yo bajé al jardín de los nogales, a ver los retoños del valle, a ver si brotaba la viña, si florecían los granados... 6:12 Y sin que yo me diera cuenta, me encontré en la carroza con mi príncipe.